Un Rayo De Esperanza en Un Mar
"Reprime
Del Llanto Tu Voz, Y De Las Lágrimas Tus Ojos"
EL Señor por medio del
profeta Jeremías nos envía un mensaje de consuelo para el corazón de cada padre
afligido que cree en Él. Leemos: "Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo;
Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque
perecieron. Así ha dicho Jehová: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos;
porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del
enemigo".Jeremías 31:15-17
Cinco puntos en este texto
nos llaman la atención:
Primero. El dolor por la
muerte, que es universal; como el Apóstol declara, "Sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora".
Segundo. La naturaleza
del consuelo que se describe: la esperanza de una resurrección, la esperanza de recuperar
a los que están muertos, porque ellos "volverán", serán restaurados a la
vida.
Tercero. En la muerte,
nuestros amados están en la "tierra del enemigo". Esto se encuentra en armonía
con la declaración Apóstol, "Y el postrer enemigo que será destruido es la
muerte".1 Cor. 15:26
Cuarto. Que el trabajo
de los padres que se esfuerzan por criar apropiadamente a sus hijos no es en vano, porque
"salario hay para tu trabajo".
Quinto. Por último,
y de gran importancia, el texto declara que esta es la Palabra del Señor, que no puede
fallar, la Palabra que tiene su cumplimiento seguro, sin importar cuan diferente sea la
palabra del h ombre sobre este tema.
Lágrimas, no debilidad"Jesús
lloró"
El dolor por la muerte no es
un signo de debilidad, sino por lo contrario, un signo de amor y condolencia, de algo más
que egoísmo. Si fuera necesaria una demostración de esta idea, la encontramos en el
versículo más corto de la Biblia: "Jesús lloró". Las lágrimas de nuestro
Señor fueron derramadas en ocasión de un funeral. Lázaro, su amigo, el hermano de Marta
y María, había muerto. Nuestro Señor estaba completamente conmovido en esta ocasión,
comprendiendo profundamente el terrible significado que la muerte tenía para aquellas
personas que lo rodeaban. Él apreció, más que ninguno entre la humanidad caída, la
gran bendición y privilegio de vivir, y cuan terrible aflicción era la muerte, o sea la
destrucción, el dejar de existir.
Por otro lado, él entendía
más claramente que cualquiera de los presentes el hermoso plan de Dios para rescatar a la
raza de la muerte. Él sabía que había venido al mundo para cumplir este propósito,
para dar su vida como precio de rescate por el Padre Adán, y así por consecuencia por
cada miembro de la raza Adámica, que cayó en la muerte por la primera transgresión en
el Edén. El Maestro comprendía desde el punto de vista de la fe en el plan del Padre, y
por su decidida intención de realizar su parte en este plan entregando su vida como
precio de rescate por nosotros, así que las bendiciones de la resurrección vendrían
para todos los miembros de la raza humana.
"Lázaro duerme"
Notemos con atención la
clase de consuelo que nuestro Señor ofreció a los que estaban sufriendo en esta
ocasión. Podemos estar seguros que aquel "habló como ningún hombre ha
hablado", ofreció el mejor de los consuelos. Él les dijo "nuestro amigo
Lázaro duerme; mas voy para despertarle". El no pensó que estar muerto significara
estar extinto, porque tenía plena confianza en el plan de redención y en las bendiciones
que la resurrección traería. Por esto habló de la muerte como un sueño, un sueño de
descanso, reposo, espera.
Esta es una figura
maravillosa, frecuentemente usada en las Escrituras por todos aquellos que confiaron en el
plan divino que promete un amanecer de resurrección . En el Antiguo Testamento
encontramos frecuentemente esta idea. Abraham durmió con sus padres, y así también lo
hicieron Isaac, Jacob, todos los Profetas, y también todo Israel.
En el Nuevo Testamento
encontramos lo mismo, no solo en las palabras de Jesús acerca de Lázaro, sino que
también los apóstoles usaron esta figura de "dormir" para representar su
esperanza en la resurrección. Así los queridos que murieron no estaban destruidos o
extintos, sino que, como dice nuestro texto "Volverán de la tierrá del
enemigo", se despertarán en el amanecer de la resurrección.
Así leemos que Esteban, el
primer mártir Cristiano, aunque fue apedreado hasta morir, "durmió"
dulcemente, en paz, creyendo en Jesús y en el gran poder que él usaría para llamar de
entre los muertos a todos los redimidos por su sangre preciosa. También este, recordemos,
fue el consuelo que el Apóstol dio a la Iglesia primitiva, diciendo: "Así también
traerá Dios con Jesús a los que durmieron con él", "Alentaos unos a otros con
estas palabras". (1 Tes. 4: 14-18) Refiriéndose a esta cuestión el Apóstol dijo en
otra ocasión, "No todos dormiremos, pero todos seremos transformados". El se
refería a aquellos que estarían vivos al tiempo de la segunda venida de Cristo, cuya
"transformación" en la resurrección no estará precedida por un período de
inconsciencia en la muerte.
Volvamos a Jesús y
escuchemos sus palabras de consuelo en aquella ocasión en Betania. Las enseñanzas que el
gran Maestro ha presentado son inmejorables. Así en su conversación con Marta él dijo:
"Tu hermano resucitará". El no dijo tu hermano está vivo ahora. El tampoco
dijo, como algunos enseñan erróneamente hoy, tu hermano está más vivo en la muerte que
antes de morir. ¡No! ¡No! El Señor no se burlaría del sentido común y del
razonamiento de sus oyentes, ni podría ignorar la verdad y declarar que el muerto no
estaba muerto.
¡Escuchemos! El Señor
admitió que una calamidad había acontecido a la familia. Él no dijo ni una palabra
acerca de que su amigo Lázaro se haya ido al cielo, ni una frase que indicara esto. Por
lo contrario, lloró con tristeza, y ofreció la solución más poderosa y verdadera para
el dolor: la esperanza de una resurrección, "Tu hermano resucitará", "Yo
soy la resurrección y la vida". Así el Señor estaba significando: la esperanza de
todos los que han muerto se centra en mi. Mi muerte cancelará la condenación original
sobre Adán, y entonces tendré el derecho de acuerdo con el plan del Padre de llamar a
todos los muertos de la gran prisión de la muerte, de la tumba. "No os maravilléis
de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su
voz".Juan 5:28
El amanecer de la resurrección
Al final de su conversación
con Marta, explicando que su fe debía centrarse en una resurrección de los muertos y que
Él era el centro de esa esperanza, nuestro Señor se dirigió al sepulcro. Su intención
era dar un ejemplo del poder que luego actuaría sobre la humanidad en la mañana de la
resurrección. Parado a la entrada del sepulcro nuestro Señor clamó en voz alta:
"¡Lázaro, ven afuera!", y el que había muerto salió, revivido por el poder y
la autoridad de nuestro Señor.
Este, como otros milagros
realizados por nuestro amado Redentor en su primera venida, fueron una muestra de su poder
y gloria futuros, una manifestación adelantada de lo que haría en su segunda venida,
cuando la obra será universal, más amplia, más profunda, más grandiosa en cada
aspecto, "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos
se abrirán". Todos los que están en sus sepulcros saldrán, no meramente para caer
otra vez en la ceguera y la muerte, sino para permanecer recobrados. Y no solo serán
recobrados de su ceguera y sordera natural, sino que los ojos y oídos de su entendimiento
serán también abiertos. No solo serán levantados del sueño de la muerte por unos pocos
años bajo las condiciones presentes, sino que serán levantados para que siendo
obedientes a las disposiciones de la Edad Milenaria, puedan obtener la perfección mental,
moral y física perdida por la desobediencia de Adán.
"Tiempos de refrigerio"
Esta es la hermosa esperanza
de una era gloriosa. Qué maravilloso resulta que el Apóstol diga que vendrán "de
la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes
anunciado". Qué maravilloso es que hable de estos años de la Edad Milenaria como
"los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de
sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo".Hechos 3:19-21
Sabemos que Lázaro murió
otra vez, que la hija de Jairo murió otra vez, que el hijo de la viuda de Nain murió
otra vez. Su levantamiento de la tumba fue solo temporal, una muestra del poder del
Señor. Como está escrito: "Este principio de señales hizo Jesús en Caná de
Galilea, y manifestó su gloria". Estos milagros fueron destellos del poder y la
gloria y la obra venideras del amado Profeta, Sacerdote y Rey, a quien Dios ha designado
no solo para redimir al mundo, sino también para que a su debido tiempo ofrezca a todos
las oportunidades aseguradas por este sacrificio de redención.
No podemos abundar en
detalles aquí, pero no dudamos que la mayoría estarán en pleno acuerdo en la forma que
este tema es presentado en "Estudio de las Escrituras", en el cual mostramos
entre otras cosas que la gran bendición que finalmente vendrá sobre la humanidad, así
como también sobre la Iglesia, se centra en la venida de nuestro Señor y Maestro,
nuestro Redentor y Rey, y que estas grandes bendiciones no son meramente temporales, sino
designadas por Dios como duraderas y eternas para aquellos que aceptan los favores Divinos
con el espíritu apropiado, con reverencia, gratitud y obediencia.
La muerte: "la tierra del enemigo"
¿Por qué fue la muerte
llamada "la tierra del enemigo"? ¿Por qué estará escrito "el postrer
enemigo que será destruido será la muerte"? Porque aunque intentemos disfrazar los
hechos, la muerte es un enemigo. La sugerencia de que ella es una amiga no proviene de la
Palabra de Dios, sino de filosofías paganas. La sugerencia de que no es real no proviene
de las Escrituras, sino del paganismo. La sugerencia que los muertos están aún más
vivos que cuando estaban vivos es completamente opuesta a la declaración de las
Escrituras: "Los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta
en olvido... porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni
sabiduría" y "sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; o serán
humillados, y no entenderá de ello".Ecle. 9:5-10; Job 14:21
La idea que el momento de la
muerte es el de mayor vida, es una sugerencia engañosa que proviene del Adversario, quien
contradijo la declaración de Dios en el Jardín de Edén, cuando dijo a nuestros primeros
padres: "Ciertamente morirás" por tu pecado. Pero el Adversario declaró
engañosamente "no morirás".Gen. 3: 2-4
El Adversario ha mantenido
esta falsa enseñanza por seis mil años, y finalmente no solo los paganos son engañados
por esta distorsión de la realidad, sino que también muchos Cristianos creen la palabra
de Satanás: "no morirás". De esta forma, creen que los muertos no están
muertos y rechazan el testimonio de la Palabra de Dios, "la paga del pecado es la
muerte", que "el alma que pecare morirá", y que "la muerte pasó a
todos los hombres, por cuanto todos pecaron". Por tanto la esperanza de la Iglesia
así como la esperanza del mundo, descansa en el hecho que Cristo murió por nuestros
pecados y nos redimió de la sentencia de muerte, y que a su debido tiempo el Padre
realizará una resurrección de los muertos.
La llave de la prisión de la muerte
Consolemos nuestros
corazones con el consuelo verdadero, el consuelo real de la palabra de Dios: habrá una
resurrección de los muertos, tanto de justos como de injustos. Todos los que están en
sus sepulcros oirán la voz del Hijo del Hombre y saldrán. Los miles de millones que han
descendido a la gran prisión de la muerte serán liberados, porque el Gran Redentor tiene
la llave, el poder, la autoridad para ordenar a los prisioneros salir, así como lo
declaran las Escrituras.
¡Qué gloriosa mañana de
resurrección será esta! ¡Qué gloriosa reunión! Entendemos que las Escrituras enseñan
que el proceso de resurrección continuará durante una parte considerable de la Edad
Milenaria, el día de mil años de resurrección y restauración. Primero sucederá la
resurrección de la Iglesia, la "Desposada", "la Esposa del Cordero",
el "Cuerpo de Cristo". Según las Escrituras, ésta constituye la Primera
Resurrección: no solo la primera en orden temporal, sino también en el sentido de ser la
principal. En este grupo estarán solo los santos, como está escrito:
"Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda
muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y
reinarán con él mil años" (Apo. 20: 6). Sin embargo este será un pequeño
rebaño, y como declaran las Escrituras no incluirá "muchos sabios según la carne,
ni muchos poderosos, ni muchos nobles", pues " ¿No ha elegido Dios a los pobres
de este mundo, para que sean ricos en la fe y herederos del reino que ha prometido a los
que le aman?"1 Cor. 1: 26, 27; Sant. 2: 5
Poco después de la primera
resurrección (la glorificación de la Iglesia), vendrá la resurrección de los Dignos de
Antiguo: los vencedores de los tiempos antiguos anteriores a la Edad Evangélica. Tenemos
certeza que Abraham, Isaac y Jacob y todos los santos profetas (sí, todos los que Dios
aprobó por su fe y obediencia) saldrán de la tumba como seres humanos gloriosos y
perfectos ejemplos terrenales del Creador Celestial, para ser los representantes
terrenales del Reino, los instructores de la humanidad.
La instrucción del mundo
comenzará inmediatamente. Se nos asegura que "la tierra será llena del conocimiento
de Jehová, como las aguas cubren el mar", de tal modo que "No enseñará más
ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos
me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová".
No nos detendremos aquí a describir esta gloriosa era y las grandes oportunidades que
dará a cada criatura para conocer a Dios, obedecerlo, y obtener la resurrección en su
pleno significado, un despertar a la perfección mental, moral y física.
Los últimos serán
primeros, los primeros serán últimos
Luego que el Reino de Dios
haya sido establecido plenamente en la tierra, y Satanás haya sido atado, luego que las
tinieblas se hayan disipado y la luz verdadera haya iluminado a toda criatura, vendrá el
tiempo del despertar de todas las familias de la tierra, no todos al mismo tiempo, sino en
forma gradual, y "volverán de la tierra del enemigo". Las Escrituras no
presentan detalles sobre este tema, y dejan mucho a la fe; pero sin embargo, nos dan un
firme fundamento para esta fe, en la segura promesa de la Palabra de Dios.
Según nuestro
entendimiento, aquellos que han fallecido últimos, estarán entre los primeros en ser
llamados de la tierra del enemigo para volver a la vida, y así este proceso continuará
hacia atrás, por decirlo de algún modo. Los vivos se prepararán para recibir a sus
hermanos, hermanas y padres, y estos a su vez para recibir a sus hermanos, hermanas y
padres, y así continuará hacia atrás, hasta que finalmente el padre Adán y la madre
Eva podrán ver el mundo lleno de sus descendientes, de acuerdo con el mandato original:
multiplicaos y llenad la tierra.
Ellos contemplarán con
asombro la lluvia de bendiciones que habrá caído sobre la humanidad desde el Padre
Celestial y por medio del Salvador Celestial. Ellos verán los estragos que su
desobediencia trajo, pero que Dios en su sabiduría y poder, puede y desea solucionarlos y
traer orden a la confusión, y resurrección a los muertos. Todos comprenderán la
anchura, la longitud, la profundidad y la altura del Amor de Dios. El gran plan de
salvación aparecerá ante ellos; verán como Abel, su hijo, que sufrió a causa de la
justicia, fue un tipo e imagen del gran Hijo de Dios, quien sufrió por causa de la
justicia y por nuestra liberación, y verán como su sangre habla de paz para todos
aquellos sobre los que se derrama, habla de perdón y de renovada armonía con Dios.
La tragedia del pecado y la muerte
Ellos también aprenderán
acerca de la terrible degradación que cayó sobre su raza luego de su muerte. Se
enterarán, con corazones afligidos y respiración contenida, de las terribles hambrunas y
pestilencias que sucedieron como parte de la sentencia de muerte original. Conocerán las
aberraciones mentales que afligieron al mundo, tanto que los hombres pensaron hacer un
servicio a Dios al perseguirse unos a otros por causa de las diferencias religiosas, y de
cómo otros consumidos por el orgullo, la ambición, etc., guerrearon, pelearon y
diseñaron maquinarias de destrucción unos contra otros, matándose por millares en la
batalla. Se admirarán de la paciencia de Dios al permitir por tanto tiempo el mal.
Entonces verán
verdaderamente lo que Dios ha traído: Primero, su justicia, que proveyó la gran
redención, sin la cual no podría limpiarse la culpa. Segundo, su amor, manifestado al
entregar a su Hijo. Tercero, comprenderán como durante la Edad Evangélica Dios ha
seleccionado su Iglesia, para ser la Esposa de Cristo y coheredera con él en el Reino.
Cuarto, percibirán que cuando esta elección fue completada y todos los miembros de esta
gloriosa compañía fueron probados, pulidos y glorificados, entonces las bendiciones para
el mundo a través del Cristo glorificado, Cabeza y Cuerpo, vinieron sobre toda la
humanidad en la restauración de todas las cosas, de las cuales habló Dios por boca de
sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.Hech. 3:21
¡Oh! ¡Cómo ellos y toda
su posteridad estarán naturalmente inclinados a decir: gloria, honor, dominio, majestad,
poder y fuerza sean para Aquel que se sienta en el trono y para el Cordero,por siempre!
¡Oh!¡Cuán felices serán
al ver los gloriosos resultados que el poder de Dios traerá! ¡Cuán felices serán
porque el plan divino es que finalmente toda imperfección sea erradicada y que todos los
miembros de la raza que así lo quieran vivan eternamente bajo el favor y las bendiciones
divinas, mientras que aquellos que se revelen serán destruidos de entre el pueblo en la
Segunda Muerte! Seguramente cantarán: "Grandes y maravillosas son tus obras, Señor
Dios Todopoderoso, por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus
juicios se han manifestado"Apocalipsis 15:3-4
"Hay salario para tu trabajo"
Finalmente consideremos la
Palabra de Dios para todos nosotros, y en especial su palabra a los padres: "Hay
salario para tu trabajo". ¡Qué maravilloso consuelo! Qué palabras de ánimo y
apoyo encontramos aquí para los padres, quienes al buscar educar a sus hijos en el camino
correcto, son tristemente heridos y desalentados cuando la flecha de la muerte derriba a
aquellos que han cuidado y amado. Ellos se sienten dispuestos a decir: ¡Ah!, mi amor, mi
consejo, mis cuidados maternales, mis provisiones paternales, todo fue desperdiciado.
¡Pero no es así ! Porque Dios ha dicho "hay salario para tu trabajo".
¿Cuál será el salario?
Verán el fruto de su
trabajo en el futuro, porque entonces conoceremos como fuimos conocidos. Nuestros amados
estarán con nosotros y el tiempo y esfuerzo dedicado para educarlos según la justicia y
la verdad, la honradez y la bondad, seguramente no ha sido en vano. Los hijos volverán
mucho más avanzados en su desarrollo mental y moral; podrán alcanzar con más facilidad
las grandes alturas que el Señor les ofrecerá entonces.
Por otro lado, los padres
que han sido descuidados con sus hijos, que han rechazado sus privilegios y obligaciones
como padres, sin duda encontrarán el resultado de su negligencia en el futuro cuando
comprendan lo que hubieran podido hacer por sus hijos, pero no lo hicieron.
Y más que esto. Por una ley
Divina de reacción, cada padre que es fiel en el cumplimiento de sus deberes paternales
tendrá su trabajo recompensado en sí mismo, y de la misma manera cada padre que haya
rechazado sus deberes tendrá su obra recompensada en sí mismo. Porque debemos comprender
que no hay mayor privilegio u oportunidad para el desarrollo propio que el que ofrece la
paternidad y el esfuerzo de criar a los hijos en el camino debido, en reverencia y
amonestación del Señor.
La edificación del carácter está
incluida
Indudablemente, también es
cierto que todo esfuerzo por hacer el bien a otros, especialmente a nuestros propios
hijos, tiene sus bendiciones sobres nuestros propios corazones. ¡Qué estas bendiciones
se acrecienten a medida que los años pasen!
En conclusión, les digo, no
solo para el presente, sino para los días futuros, "Consolaos unos a otros con estas
palabras" de nuestro Señor, ya que sus pequeños volverán otra vez de "la
tierra del enemigo", y que su retorno será aun más bendito, bajo condiciones mucho
más favorables que en el presente. Entonces, el gran Rey reinará, todo mal será
sujetado, todos los hacedores de maldad serán restringidos, todas las influencias de la
justicia serán abundantes, y el mundo entero estará lleno del conocimiento de Dios como
las aguas cubren el mar. ¡Qué bendito porvenir tenemos delante de nosotros, y a aquel
que nos amó y nos compró, y al Padre Celestial, que diseñó este gran plan, damos
gracias y alabanzas por siempre, y las ofrecemos en nuestra vida de todos los días!
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