Estudiantes
de La Biblia
"Que sobreabundó en nosotros en toda
sabiduría é inteligencia; Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su
beneplácito, que se había propuesto en sí mismo, De reunir todas las cosas en Cristo,
en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos,
como las que están en la tierra" - Efesios 1:8-10 [RVA]
¿Qué es la Verdad?
Es ésta una pregunta que cada cristiano debería hacerse y
para la que debería buscar una respuesta. Deberíamos aprender a amar y a valorar
la verdad por sí misma, respetarla y honrarla aceptándola y reconociéndola allá donde
la encontremos y mediante cualquiera que la presente. Una verdad presentada por
el propio Satanás es tan verdad como la declarada por Dios.
Tal vez ninguna clase de personas está más dispuesta a
pasar por alto ese hecho que los cristianos. Cuán frecuentemente, en la controversia,
suelen eludir e ignorar la verdad presentada por sus oponentes. Ese es, en especial, el
caso cuando se entabla discusión con un infiel. Se sienten con libertad absoluta para
rebatir todo aquello que diga en materia religiosa. Ese no es el principio correcto.
Muchos infieles son honestos -tan deseosos como los cristianos por hablar y creer la
verdad - y, si al conversar con ellos, ignoramos las verdades que puedan presentar, no
solamente fracasamos en convencerlos de nuestras verdades, sino que ponemos fin a toda
esperanza de allegarnos a ellos; debido a nuestra falta al no admitir la verdad evidente
que presentan, se engendra en ellos el desprecio hacia quien no es suficientemente honesto
para admitir una verdad, porque no ve la manera de armonizarla con otra. Acepte la verdad
dondequiera que la halle, no importa (R9: page 3) las contradicciones, y confíe en la
capacidad para armonizarla con otras después bajo "El Espíritu de la verdad, que os
guiará a toda la verdad", como prometió Jesús... La verdad, como una sencilla
pequeña flor en el desierto de la vida, está rodeada y casi sofocada por el exuberante
crecimiento del ropaje del error. Por si la encontrara, debe estar siempre vigilante. Si
viera su belleza, debe no hacer caso del revestimiento de error y de las zarzas de
intolerancia. Si la poseyera, debe inclinarse para obtenerla.
No se conforme con una única flor de la verdad. Si fuera
suficiente con una sola, no habrían existido más. Haga siempre acopio de más.
Entretéjalas como una guirnalda -"Colócatelas como una novia". "Atalas a
tu cuello; escríbelas en la tablilla de tu corazón: así hallarás favor y buena acogida
a los ojos de Dios y de los hombres". Proverbios 3: 3.
Charles Taze Russell, La Atalaya de Zion, Julio de
1879
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