Un análisis cuidadoso de las
experiencias de la iglesia ha convencido a muchos miles de fervorosos estudiantes de la
Biblia que Pablo, el apóstol, fue el mensajero para la etapa de Efeso de la iglesia; San
Juan, para el período de Esmirna; Arrio en Pérgamo; que Waldo llevó la antorcha de la
verdad en los días de Tiatira; que Wycliffe fue el destacado defensor de las enseñanzas
básicas de la Biblia en el tiempo de Sardis; que Martín Lutero hizo sonar la llamada
para reunirse alrededor de la Palabra de Dios en los momentos de los días de Filadelfia,
perdurando desde la Reforma hasta 1874; y que Charles T. Russell fue la mano devota que
tocó el arpa de Dios durante estas últimas horas Laodiceanas de juicio, prueba, y
expoliación en la iglesia y el mundo.
A aquellos quienes aún no han examinado el testimonio en
estos puntos, puede parecerles como exaltación indebida hacia individuos, decir que estos
ángeles o mensajeros mencionados por el Revelador, deberían ser, algunos de ellos,
personas que conocemos. Pero debe recordarse que todos los voceros de Dios han sido
hombres imperfectos -con la única excepción de nuestro Señor Jesucristo. Ser hombres
imperfectos no les impidió llevar y entregar un mensaje, y esto fue lo que hicieron, cada
uno excepcionalmente en su tiempo,
Los pecados del período de Laodicea de la iglesia son
singulares y notables. Nadie que reflexione sobre el asunto confundirá las condiciones
existentes en la actualidad con esos de alguna otra de las siete iglesias. Sus
características están afirmadas inconfundiblemente -esto es (1) ni fría ni caliente y
(2) ciega espiritualmente. Laodicea (el juicio de la gente) no es decadente como Efeso; no
está sumido en la depravación como Pérgamo; no es formalista ni hipócrita según la
manera de Sardis. ¿Qué es entonces? Las personas de la iglesia de este período están
enteramente autosatisfechas; no son "fríos", no rechazan las enunciaciones de
Cristo, sino por el contrario reconocen la importancia de la religión en cierta medida,
haciendo una profesión, poniendo atención a ceremonias superficiales; y, en total,
contándose a sí mismos como personas religiosas muy respetables. Esta iglesia nominal no
reclama ninguna alta realización en santidad porque ella no considera la santidad
deseable, ni siquiera admirable. Ella juzga que un poco de piedad es algo útil en sus
afanes e intereses, pero no se aviva a sí misma en la piedad ni quiere moldear su
carácter de ella. Es tibia, como un cadáver a la luz del sol. -Rev. 3:17
A esta iglesia de estos pasados cincuenta años, a esta
adornada, complaciente, pero miserablemente pobre iglesia, el mensaje de Dios ha llegado a
través de Charles Taze Russell.
Su vida y sus trabajos
Charles Taze Russell, conocido por el mundo como el Pastor
Russell, autor, conferencista y ministro del Evangelio, nació en Pittsburg, Pa, el 16 de
febrero de 1852, y falleció el 31 de octubre de 1916. Era hijo de Joseph L. y Eliza
Birney Russell, ambos de ascendencia escocesa-irlandesa. Fue educado en las escuelas
comunes y con tutores privados. En 1879 contrajo matrimonio con Maria Frances Ackley. Esta
unión no fue bendecida con hijos. Diecisiete años después tuvieron desacuerdos sobre la
administración de su periódico, y se separaron.
Educado bajo la influencia de padres cristianos, a temprana
edad llegó a interesarse en teología, uniéndose el mismo con la Iglesia Congregacional,
y llegó a estar activo en el trabajo de misión local. La doctrina del tormento eterno
para toda la humanidad excepto para unos pocos elegidos, llegó a tornarse tan detestable
para él que a los diecisiete años era un escéptico. Giró su atención a la
investigación de las religiones paganas, sólo para encontrarlas a todas
insatisfactorias.
Pero de una mente naturalmente reverente, deseoso de adorar y
servir al Dios verdadero, razonó: "Todos los credos de la Cristiandad reclaman
estar fundados en la Biblia, y entre estos están en conflicto. ¿Es posible que la Biblia
haya sido tergiversada? No puede enseñar la doctrina terrible del tormento eterno."
Volviendo su atención nuevamente a la Biblia, decidió hacer un estudio cuidadoso y
sistemático de ella sin referencia a credos de hombres. Como resultado, el resto de su
vida estuvo dedicada completamente a enseñar la Biblia, escribiendo y publicando libros
religiosos y periódicos, dando conferencias y proclamando el mensaje del reino
Mesiánico.
No fue el fundador de una nueva religión, ni jamás hizo tal
afirmación. Revivió las grandes verdades enseñadas por Jesús y los apóstoles, y
encendió la iluminación del siglo veinte sobre éstas.
No pretendió tener ninguna revelación especial de Dios,
pero mantuvo que era el tiempo debido para que la Biblia fuera entendida, y que estando
completamente consagrado al Señor y a su servicio, le sería permitido entenderla. Fue el
único editor de The Watch Tower (LA TORRE DEL VIGIA) desde 1879 hasta su muerte.
Fue Presidente de la Watch Tower Bible and Tract Society
(SOCIEDAD DE BIBLIAS Y TRATADOS LA TORRE DEL VIGIA) desde su organización en 1884 hasta
su muerte. También fue Presidente del Peoples Pulpit Association (ASOCIACION DEL PULPITO
DEL PUEBLO), organizado en 1909, y de la International Bible Students Association
(ASOCIACION INTERNACIONAL DE ESTUDIANTES DE LA BIBLIA), incorporada en Londres, en 1913. A
través de estas corporaciones religiosas, así como por las palabras de su boca,
proclamó el Evangelio del reino Mesiánico. Fue el autor de varios libros y folletos,
publicados a intervalos entre los años 1881 y 1914, siendo los más notables sus series
de los Estudios de las Escrituras. La circulación sumada únicamente de sus libros y
folletos sobrepasa los dieciseis millones de copias -en treinta y cinco idiomas
diferentes.
Organizó y condujo una agencia de conferencias que empleaba
constantemente a setenta conferenciantes de la Biblia, quienes viajaban y daban
conferencias sobre las Escrituras. Cada año escribía prácticamente toda la
transcripción del Bible Students Monthly, cuya distribución anual llegaba
aproximadamente a cincuenta millones de copias.
Sus sermones semanales fueron manejados por un sindicato de
periódicos, con más de dos mil periódicos que con una circulación combinada de quince
millones de lectores publicaban sus discursos simultáneamente. En conclusión, más de
cuatro mil periódicos publicaron estos sermones.
Sus enseñanzas
Habiendo echado fuera de las entrañas al cuerpo
eclesiástico nominal debido a su falta de celo y escasez de perspicacia espiritual,
Cristo Jesús, la Cabeza invisible y Maestro de la iglesia, ha dispensado su verdad
presente a través de aquellos quienes son distinguibles por las mismas cosas que
Babilonia carece -celo y visión santificada. Cabeza y hombros por encima de todos ellos
se ha mantenido Charles T. Russell.
Enseñó, sustentando sus enseñanzas con citas frecuentes a
la autoridad de las Escrituras, que el hombre no posee un alma inmortal, sinó que
él es un alma y es mortal; que el salario del pecado es la muerte, no el tormento
eterno; que la muerte le vino al hombre como castigo justo por violar la ley de Dios; que
la muerte significa la destrucción del hombre; que Dios, en su bondad, ha provisto el
gran precio de rescate, por medio del cual el hombre puede ser liberado de la esclavitud
al pecado y la muerte; que el Hijo amado de Dios, Jesús, llegó a estar como hombre y
creció hasta la edad varonil, murió como un hombre y fue levantado nuevamente de la
muerte como un ser espiritual, poseyendo la naturaleza divina; que por medio de su muerte
y resurrección Cristo Jesús suministró y produjo el precio del rescate para la
liberación del hombre y la restauración; que Jesucristo, por la gracia de Dios, probó
la muerte por todos los hombres; que al tiempo debido de Dios, cada hombre debe tener un
juicio justo para vida, y con esta finalidad, habrá una resurección de todos los
muertos; que Jesucristo ascendió al cielo y deberá venir por segunda vez; que el
período de tiempo transcurrido entre la primera y la segunda venida del Señor es
dedicado a la elección de los miembros del cuerpo de Cristo, tomados de entre los
hombres; que los requisitos para la elección a esta exaltada posición son: fe completa
en la sangre derramada por Jesús como precio del rescate, una consagración integra para
hacer la voluntad del Padre, y una persistencia leal en obedecer la voluntad del Padre
aún hasta la muerte; que todos quienes son de este modo consagrados y engendrados en el
Espíritu santo y son vencedores tendrán parte en la resurreción principal, y serán
exaltados a posiciones en el reino celestial de Dios y participarán con Cristo Jesús en
su reino Milenario para la bendición de todas las familias de la Tierra; que durante los
mil años de reinado de Cristo todos los muertos serán despertados y se les otorgará un
juicio justo e impacial para vida o muerte; que bajo este reino los desobedientes
obstinados serán destruidos eternamente, mientras que los obedientes a las leyes justas
de Cristo serán completamente restituidos a la perfección humana en cuerpo, mente y
personalidad; que durante este reino Milenario, la Tierra retornará a un estado de
paraíso Edénico y será adecuada como un lugar de habitación del hombre perfecto; ese
hombre, completamente restaurado a la perfección, morará en la Tierra para siempre.
El lado positivo del mensaje del Pastor Russell puede, por
tanto, ser doble - uno para la iglesia, y otro para el mundo. (Isaías 52: 7) Para la
iglesia fue el mensaje del rescate y de la segunda presencia de nuestro Señor (la cual el
entendió que había empezado en 1874); para el mundo fue el mensaje del rescate y de la
restauración humana, para seguir los eventos de esta era. El lado negativo de su mensaje
fue de crítica y hasta denuncia contra la hipocresía y el engaño de los religionistas
con taras, y particularmente los sistemas a los que ellos apoyan. Para el la iglesia era
aún solo un oscuro viajero en el sendero de las naciones; y, lejos de mezclarse y
"fermentarse" en la completa masa de instituciones terrenales con políticos
cuasi-religiosos, era la intención de su Señor que permanezca separada del mundo y esté
empeñada en los asuntos preliminares del reino.